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En 2025 la ILAE (International League Against Epilepsy) actualizó su clasificación de las crisis epilépticas

En 2025 La ILAE (International League Against Epilepsy) actualizó su clasificación de las crisis epilépticas, vigente desde 2017.

¿Y entonces… qué es una crisis epiléptica?

Según su última definición, una crisis epiléptica es un episodio producido por una actividad eléctrica anormal y excesiva de grupos de neuronas del cerebro con manifestaciones que pueden ser muy diferentes.

Aunque las convulsiones con pérdida de conciencia y movimientos bruscos son probablemente la imagen más conocida, algunas crisis pueden manifestarse simplemente como una alteración de la conciencia, una sensación extraña, movimientos automáticos, cambios sensoriales o episodios breves de ausencia.

Los avances de los últimos años han provocado una reorganización de esta clasificación y, en 2025, la ILAE estableció cuatro grandes categorías de crisis: focales, generalizadas, de tipo desconocido —cuando no se puede determinar si son focales o generalizadas— y no clasificadas.

 

¿Cuáles son los principales tipos de epilepsia?

La clasificación de la ILAE distingue cuatro grandes tipos de epilepsia:

  1. Epilepsias focales.
  2. Epilepsias generalizadas.
  3. Epilepsias combinadas generalizadas y focales.
  4. Epilepsias de tipo desconocido.

Además, existen numerosos síndromes epilépticos que se identifican teniendo en cuenta factores como la edad de inicio, las características de las crisis, el electroencefalograma (EEG), la neuroimagen, la genética y la evolución clínica.

1. Epilepsia focal

En las epilepsias focales, las crisis están relacionadas con una red neuronal localizada principalmente en una región o un hemisferio cerebral.

Las manifestaciones dependen de la zona cerebral implicada. Por ello, una crisis focal puede producir síntomas motores, sensoriales, emocionales, cognitivos o autonómicos, entre otros.

Una persona puede, por ejemplo, experimentar:

  • Movimientos involuntarios de una parte del cuerpo.
  • Sensaciones extrañas.
  • Alteraciones visuales o auditivas.
  • Sensaciones emocionales repentinas.
  • Automatismos, como movimientos repetitivos.
  • Alteración de la conciencia.

Las crisis focales también pueden propagarse y convertirse en una crisis focal a bilateral tónico-clónica.

¿Por qué se producen?

Las epilepsias focales pueden estar relacionadas con diferentes causas, entre ellas lesiones estructurales del cerebro, traumatismos, accidentes cerebrovasculares, tumores, malformaciones corticales, infecciones o causas genéticas. En algunos pacientes no se identifica una causa concreta.

2. Epilepsia generalizada

En las epilepsias generalizadas participan redes cerebrales de ambos hemisferios desde el comienzo de las crisis.

Pueden aparecer diferentes tipos de crisis, entre ellas:

  • Crisis de ausencia: episodios breves en los que la persona puede quedarse con la mirada fija y presentar una interrupción momentánea de la actividad.
  • Crisis tónico-clónicas generalizadas: pueden producir pérdida de conciencia, rigidez muscular y posteriormente movimientos rítmicos.
  • Crisis mioclónicas: contracciones musculares breves y bruscas.
  • Crisis tónicas: aumento sostenido del tono muscular.
  • Crisis atónicas: pérdida repentina del tono muscular.
  • Espasmos epilépticos: determinados patrones de contracción muscular que pueden aparecer especialmente en algunos síndromes de inicio temprano.

La clasificación actual de la ILAE incluye diferentes subtipos de crisis generalizadas y ha reorganizado su nomenclatura para hacerla más precisa y comprensible.

3. Epilepsia combinada generalizada y focal

Existe un grupo de epilepsias en las que se identifican características de epilepsia generalizada y focal.

En estos casos pueden coexistir diferentes tipos de crisis y hallazgos electroencefalográficos compatibles con ambos patrones.

La ILAE reconoce específicamente la categoría de epilepsia combinada generalizada y focal dentro de su clasificación de las epilepsias.

Este tipo de clasificación es especialmente importante porque el diagnóstico no depende únicamente de observar cómo es una crisis concreta, sino de integrar la información clínica, el EEG, las pruebas de imagen y, cuando está indicado, los estudios genéticos.

4. Epilepsia de tipo desconocido

En algunas personas está claro que existe epilepsia, pero no hay suficiente información para determinar si pertenece al grupo focal o al generalizado.

Esto puede ocurrir, por ejemplo, cuando las crisis no han sido observadas directamente, cuando suceden durante el sueño o cuando las pruebas disponibles no permiten establecer con seguridad dónde se originan.

La categoría desconocida no significa que no exista un diagnóstico de epilepsia, sino que todavía no se dispone de información suficiente para establecer su clasificación con mayor precisión.

Con nuevas pruebas o con la observación de futuras crisis, esta clasificación puede cambiar.

¿Qué son los síndromes epilépticos?

Además de clasificar las epilepsias en focales, generalizadas, combinadas o desconocidas, los especialistas pueden identificar síndromes epilépticos específicos.

Un síndrome no se define únicamente por el tipo de crisis. Puede incluir un conjunto característico de:

  • Edad de aparición.
  • Tipos de crisis.
  • Características del EEG.
  • Resultados de neuroimagen.
  • Factores genéticos.
  • Evolución de la enfermedad.
  • Manifestaciones asociadas.

La ILAE dispone de clasificaciones específicas para síndromes que comienzan durante la infancia, la adolescencia o la edad adulta.

Entre los síndromes epilépticos conocidos se encuentran, por ejemplo, la epilepsia de ausencia infantil, algunos síndromes epilépticos autolimitados de la infancia, el síndrome de Lennox-Gastaut y diferentes encefalopatías epilépticas y del desarrollo.

La clasificación de las crisis se ha actualizado

Un aspecto importante para entender la terminología actual es que la ILAE actualizó en 2025 la clasificación de las crisis epilépticas.

La nueva clasificación mantiene cuatro grandes grupos:

Focal | Generalizada | Desconocida | No clasificada

Además, reduce y reorganiza considerablemente el número de categorías respecto a la clasificación de 2017. La nueva nomenclatura también utiliza el concepto de conciencia en determinados tipos de crisis y describe con mayor precisión la secuencia de las manifestaciones observables.

Por tanto, términos antiguos que todavía pueden aparecer en información divulgativa o incluso en conversaciones clínicas —como «crisis parcial» o «gran mal»— están siendo sustituidos progresivamente por una terminología más precisa.

¿Cómo se determina qué tipo de epilepsia tiene una persona?

El diagnóstico no se basa únicamente en describir lo que ocurre durante una crisis.

El neurólogo puede utilizar diferentes fuentes de información:

Historia clínica

La descripción de la crisis por parte del paciente y de las personas que la hayan presenciado puede aportar información fundamental.

Electroencefalograma (EEG)

Permite registrar la actividad eléctrica cerebral y puede aportar información relevante para determinar el tipo de epilepsia.

Resonancia magnética cerebral

Puede ayudar a identificar alteraciones estructurales que expliquen determinadas epilepsias focales.

Estudios genéticos

En determinados pacientes, especialmente cuando existe sospecha de una causa genética o un síndrome epiléptico concreto, pueden estar indicados.

Evolución clínica

La edad de inicio, la frecuencia de las crisis, los desencadenantes y la evolución a lo largo del tiempo también forman parte del diagnóstico.

La ILAE plantea precisamente una clasificación progresiva que integra tipo de crisis, tipo de epilepsia, síndrome y etiología cuando la información disponible lo permite.

¿Por qué es importante conocer el tipo de epilepsia?

La clasificación no es simplemente una cuestión de nomenclatura.

Identificar correctamente el tipo de epilepsia puede ayudar al equipo médico a determinar las pruebas necesarias y a seleccionar las estrategias terapéuticas más adecuadas para cada paciente.

Además, conocer la causa o etiología puede proporcionar información adicional sobre el pronóstico y sobre la conveniencia de realizar estudios genéticos, pruebas de imagen especializadas u otras evaluaciones.

Por eso, dos personas que presentan convulsiones aparentemente similares pueden tener diagnósticos de epilepsia diferentes.

Epilepsia no significa necesariamente convulsiones

Uno de los conceptos más importantes para combatir los malentendidos sobre esta enfermedad es que no todas las crisis epilépticas producen convulsiones.

Algunas pueden ser muy discretas: una breve desconexión, una sensación anormal, un movimiento repetitivo o una alteración temporal de la respuesta.

Por este motivo, observar cuidadosamente qué ocurre antes, durante y después de una crisis puede ser de gran utilidad para el diagnóstico.

¿Cuándo es una emergencia?

Una crisis convulsiva que dura más de cinco minutos, o la aparición de crisis repetidas sin que la persona recupere la conciencia entre ellas, requiere atención médica urgente.

Ante una crisis, no se debe introducir ningún objeto en la boca ni intentar sujetar violentamente a la persona. La prioridad es protegerla de golpes y otros peligros y solicitar asistencia médica cuando corresponda.

En definitiva:

La epilepsia no es una única enfermedad con una única manifestación. Es un grupo amplio de trastornos neurológicos que pueden presentar diferentes tipos de crisis, causas, edades de inicio y evoluciones.

Actualmente, la clasificación internacional diferencia principalmente entre epilepsias focales, generalizadas, combinadas generalizadas y focales, y de tipo desconocido, mientras que la clasificación de las crisis se ha actualizado en 2025 para hacer más precisa la descripción de sus características.

El diagnóstico individual debe realizarlo un profesional especializado, integrando la historia clínica con las pruebas neurológicas y, cuando sea necesario, estudios de imagen o genéticos.

 

Fuentes médicas consultadas:

International League Against Epilepsy (ILAE)

Organización Mundial de la Salud (OMS)

MedlinePlus/NIH.

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